El proceso fue largo y, la verdad, bastante tedioso. Primero tuve una llamada con un reclutador para alinearnos sobre el proyecto. Luego me enviaron una prueba para hacer en casa, con un plazo de tres días. Después de eso, tuve que llenar un formulario larguísimo, con muchísimas preguntas, que me tomó más de tres horas completar.
Más adelante vino la entrevista técnica, y aquí fue donde realmente empezó lo molesto: se notaba que la persona que me entrevistó no dominaba la tecnología. Hacía preguntas al azar, muchas sin sentido o sin profundidad. Finalmente, tuve una entrevista con Recursos Humanos que duró hora y media, llena de preguntas personales que sentí fuera de lugar. En general, el proceso me pareció poco profesional, y para rematar, nunca me dijeron si mi aspiración salarial estaba dentro del presupuesto que manejaban.